#ConfesionesDeUnPapaNormal: El nacimiento de #nona (1º Parte)

fullsizerender-5Eran las 11:00pm aproximadamente cuando decidí irme a la cama, mientras mi mujer se quedó un rato más conversando con su madre, que por esos días se estaba quedando con nosotros. Desde poco antes de irse a acostar, ya mi mujer estaba comenzando a sentir un incremento en la intensidad de las contracciones, pero como durante esos días la cosa había sido tan irregular, no le dio mayor importancia, aunque sí las comenzó a registrar en su App del móvil.

Cuando mi mujer, finalmente, se acostó ya para dormir, las contracciones eran intensas con una frecuencia de 13 minutos. Ella nunca logró dormirse, durante esos 12 minutos entre cada contracción lograba cerrar los ojos pero cada vez que volvían, el dolor era muy fuerte. Yo, para ese momento, estaba en los brazos de Morfeo así que no tenía ni idea de lo que estaba pasando.

Ya como a las 12:30 me desperté porque escuché a mi mujer quejándose del dolor tan fuerte que estaba sintiendo, le pregunté cómo iba y recuerdo que me dijo que creía que la frecuencia era entre 10 y 7 minutos y el dolor insoportable. Decidimos esperar un poco más (la indicación de la ginecóloga era que las contracciones debían ser cada 3 minutos durante media a una hora seguidas), pero los dolores de mi mujer eran muy fuertes, así que decidimos comenzar a vestirnos y disponernos a salir al hospital. Ya las contracciones tenían una mayor frecuencia, eran muy seguidas, ella sentía como que se encadenaba una con otra sin parar. Así que desperté a mi suegra, le dije lo que estaba pasando, le dejé las instrucciones para el biberón que se tomaba #elchiqui al despertarse y salimos al hospital. Eran como las 2:00am.

Llegamos a urgencias y, enseguida colocaron el monitor a mi mujer, el monitor registraba las contracciones pero ella sentía que la intensidad de las mismas era muy superior a las que aparecían en el registro esa. Pasado un tiempo, llegó el ginecólogo de guardia comentando que no veía mayores contracciones en el monitor, pero que haría una exploración porque a veces el monitor indicaba que no había nada pero igual ella pudiera estar de parto. Al hacer el tacto, se dio cuenta que tenía 5cm de dilatación y que, efectivamente, está en trabajo de parto. Así que nos fuimos a la sala de dilatación. Eran como las 2:30am y ahí decidí enviar un mensaje a la familia para informarles de lo que estaba pasando.

Al llegar a la sala de dilatación mandaron a mi mujer a quitarse todo y a mí a llevarme todo lo que traía encima (su bolso, la maleta con las cosas de #nona y ahora la ropa que le habían pedido quitarse a mi mujer) a la habitación.

– ¿Habitación? ¿Qué habitación? – pregunté yo con total desconcierto. – La habitación que tienen asignada, es la 111 – respondió la enfermera con aquella calma.

Era como si estaba claro que ya teníamos habitación, estaba claro que ellos estaban esperándonos ese día a esa hora. Luego pensaba, ¿Y si me voy y mi mujer se pone de parto? ¿Y si me pierdo ese momento? Todos eran pensamientos rápidos que pasaban por mi cabeza.

Decidí ir corriendo a la habitación a dejar todas las cosas, no sin antes pedirle a mi mujer que por favor intentase esperarme.

Al llegar, no me dejaron pasar porque justo le estaban poniendo la epidural a mi mujer, así que tuve que quedarme fuera esperando un rato, por supuesto eterno, aunque fueron pocos minutos. Finalmente, me dejaron pasar y ahí estaba mi mujer, desbordante de belleza y un poco más relajada pues con la epidural ya no sentía tanto dolor, con unos temblores y nervios que  se le fueron pasando. Al poco tiempo entró la matrona y nos explicó que dejarían que la dilatación se produjera naturalmente, que no forzarían la rotura de la bolsa y que eso podía ser rápido o lento; mandó a mi mujer a tumbarse de lado, nos dijo que si sentía ganas de pujar, que le avisáramos. Era la única parturienta en ese momento ahí, así que ellos estaban a plena disposición para nosotros.

No pasó mucho tiempo cuando tuve que llamar a la matrona para decirle que mi mujer ya tenía esa necesidad de pujar. Al realizar la exploración, la matrona dijo que ya mi mujer se encontraba en dilatación completa y que “esto ya venía”.

Se llevaron a mi mujer al paritorio y, mientras, yo me ponía mi traje verde hasta esperar a que me autorizaran a entrar. No pasó ni un minuto y entré. Ahí está mi mujer, ya en posición de pujar, dos enfermeras y la matrona. Me coloqué a un lado de ella, con mis manos acariciándole la cabeza y a la expectativa. Limpiaron la zona, yo pienso que era agua oxigenada, vacían la vejiga, y piden a mi mujer que cuando viniese la siguiente contracción debía comenzar a pujar.

Íbamos como por el segundo o tercer intento (no puedo recordar cuántos fueron en total, pero creo que puede ser algo así como 5 hasta que nace #nona) y llegó el ginecólogo de guardia, el que nos había visto en urgencias, se incorporó al equipo también una neonatóloga y después de un par de pujes más el ginecólogo, con la ayuda de la matrona, sacó a #nona. Eran las 4:10am.

En todo momento dejaron a #nona encima de mi mujer, no hubo necesidad de aspirarla, de limpiarla, no hubo necesidad de llevársela… llegó tan despierta y tan grande que no hubo necesidad de quitársela de encima de su mamá. Todo el equipo nos felicitaba. Me pidieron cortar el cordón, pero yo me negué (¡zapatero a su zapato! – exclamé). Cubrieron a #nona con una toalla, le pusieron un gorro de tela quirúrgica, le pusieron un pañal y la dejaron desnuda encima de su mamá, que estaba en la misma situación (bueno, mi mujer no tenía ni gorro ni pañal). La idea era fomentar el contacto piel con piel entre madre e hija. No la pesaron ni la midieron, – ya eso lo harán en la habitación – decían, lo más importante era ese contacto maternal. Bajaron las luces, nos dejaron unos minutos solos. Fue un momento único, íntimo, increíble e indescriptible.

Nos fuimos a la habitación, al llegar mi mujer intentó ponerla al pecho, luego vinieron las enfermeras quienes se llevaron a #nona un momento para hacerle todas las mediciones. Al regresar seguimos intentando el pecho. Yo bajé al coche a buscar la maleta con las cosas de mi mujer, estuvimos ahí un rato y decidimos que yo regresase a la casa para estar cuando #elchiqui se despertase y que mi suegra se fuese al hospital, a conocer a su nueva nieta y a acompañar a mi mujer. Así lo hicimos.

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