#ReflexionesDeUnPapaNormal: La importancia de las rutinas

FullSizeRender (24)Durante toda la infancia, pero sobre todo durante el primer año de vida, nuestros hijos necesitan que les ayudemos a dar forma y estabilidad a su mundo. Intentaré explicarlo un poco mejor: antes de nacer, nuestros hijos estaban en un lugar cerrado, acogedor y perfecto, como lo eran el vientre materno. Allí tenían todas sus necesidades satisfechas, no pasaban hambre, no pasaban frío ni calor, la iluminación era tenue y delicada, y no tenían mayores sobresaltos producidos por estímulos externos. Cuando nacen, todo ese confort deja de existir y ellos sufren, aunque nos duela aceptarlo y estemos convencidos de lo contrario, nuestros hijos sufren con tanto espacio, con tanta estimulación, con tanto ruido, lloran cuando tienen hambre y lloran para manifestar su malestar sobre esa situación <¿Pero, quién me sacó de allí?, pareciera que quieren decir>.

Algunas familias, y algunas culturas, hacen una fiesta en la habitación del hospital para celebrar la llegada del recién nacido y, últimamente, conscientes de ese malestar descrito antes, parece que está más de moda recibir al bebé en silencio, con la luz tenue y con la familia justa y necesaria. También se ha puesto de moda el colecho, aunque ya existía desde la antigüedad y así, hay descritas cientos de tendencias y recomendaciones para las familias, para ayudarles a sobrellevar esas primeras horas de vida de nuestros pequeños.

Nosotros no somos de “casarnos” con ninguna de esas tendencias. Solemos adoptar una posición más escéptica ante todo y tomar ideas de todas, siempre que se parezcan a lo que nosotros creemos y sabemos, por nuestra formación en psicología y por experiencia propia. Al final cada familia hace lo que quiere, y lo que puede, por afrontar aquellos duros días de la mejor manera posible.

Al principio de la llegada de un nuevo hijo todo es incertidumbre, la vida nos cambia completamente y todo se vuelve un poco caótico y desordenado. Toma tiempo adaptarse, le toma tiempo al recién nacido entender que ahora está en un mundo en el que todo es más grande, más ruidoso y en el que sus necesidades no estarán satisfechas al 100%, y toma tiempo a la familia adaptarse a vivir con esa nueva persona a la que no conocen y por la que se preocupan de atender. Adaptarse a esa etapa de los primeros días, semanas y hasta meses, lleva su tiempo y no es igual para cada familia ni con cada hijo.

Una vez que logramos ir ordenándonos un poco dentro de aquel caos, independientemente de la postura que decidamos adoptar para recibir y criar a nuestro pequeño, hay una cuestión que considero fundamental y es el establecimiento de rutinas.  No estoy diciendo nada nuevo, somos seres rutinarios, todos los días solemos hacer lo mismo: nos despertamos más o menos a una misma hora, nos aseamos, desayunamos, salimos a trabajar, comemos, regresamos a casa, cenamos, vemos tele y dormimos; solemos hacer la compra los mismos días y en el mismo supermercado, solemos frecuentar los mismos sitios y nos relacionamos con las mismas personas. Así somos y eso es lo que esperan nuestros hijos que hagamos con ellos, ayudarles a establecer rutinas en sus vidas.

¿Para qué sirven las rutinas? Las rutinas sirven para reducir la incertidumbre y nos brindan estabilidad emocional; nos ayudan a organizarnos, a no invertir energía mental en tener que pensar demasiado en cuestiones cotidianas, nos sirven para anticiparnos y hasta protegen nuestra integridad física y nuestra salud.

Como decía antes, nuestros recién nacidos vienen  al mundo sin tener conocimiento de nada y cualquier cosa les altera, les desestabiliza y les causa sufrimiento y nuestra labor es ayudarles a ordenar ese mundo tan caótico que es para ellos y, así, brindarles estabilidad. Las rutinas les ayudan a saber lo que viene después de cada cosa, les ayuda a aprender a anticiparse a nuevas situaciones y reducir así la incertidumbre que tanto miedo da lo nuevo. Así que nosotros lo tenemos claro, las rutinas son fundamentales para una adecuada estabilidad emocional de nuestros hijos y somos nosotros, sus padres, los que debemos ayudarles a alcanzarla.

En un  próximo post describiré ejemplos de las rutinas que he seguido con mis hijos.

Y tú ¿Sigues rutinas con tus hijos?

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