Estadística para padres

Como he comentado en otra ocasión, yo soy psicólogo; pero lo que no había comentado es que tengo un máster en metodología y que gran parte de mi experiencia profesional la dediqué a dar clases de estadística y metodología. Así que pensé que era necesario poner en práctica mis conocimientos y escribir un post sobre la importancia que tiene la estadística para los padres. En concreto, hoy hablaré de la distribución normal.

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No me voy a poner aquí a hacer un desarrollo de dónde viene esta distribución ni nada de teoría aburrida e incomprensible. Lo que diré es que en esa distribución se basa la mayor parte de la estadística en ciencias de la salud y en ciencias del comportamiento (desconozco su uso en otras áreas, así que no me atrevo a hablar de otra cosa). Pero ¿Qué nos dice esa distribución? ¿Cómo se lee ese gráfico? ¿Para qué sirve?

Como no me interesa dar una clase de estadística aquí, quiero que olvidemos los números y los símbolos que están en cada uno de los ejes de la gráfica y nos centremos en la forma que tiene y en los porcentajes que aparecen dentro. Voy a explicarlo con un ejemplo: la inteligencia.

Lo primero que debemos asumir es que, por miles de estudios realizados, se sabe que la media del coeficiente intelectual de la población es 100 y la desviación típica es 15. No importa ahora definir lo que es una media y lo que es una desviación típica, ya que eso no es fundamental para entender lo que quiero explicar.

Sabiendo lo anterior, si nos fijamos, el centro de la distribución es el punto más alto de la misma (representado por el valor 100, que es la media de inteligencia) y a partir de ahí, comienza a bajar hasta obtener una forma similar a una campana. A los lados de esa línea central aparecen dos porcentajes, 34,1% cada uno, esos valores están comprendidos entre 85 y 115, es decir a + 1 desviación típica de la media, que es 100. Eso quiere decir que el 68,2% de la población posee un coeficiente intelectual de entre 85 y 115; esto es lo que llamamos una inteligencia promedio.

Si seguimos avanzando en los porcentajes, a continuación podemos ver un 13,6% a cada lado de la curva. Esas son las personas que tienen un coeficiente intelectual entre 70 y 85, si vemos el lado izquierdo de la gráfica, o entre 115 y 130, si nos fijamos en el lado derecho. Como vemos, hay menos personas con esos valores de inteligencia, que podríamos llamar inteligencia baja o inteligencia alta, según qué lado de la curva estemos mirando.

Al ir más allá, vemos un porcentaje de 2,1%; eso quiere decir que sólo un 2,1% de la población presenta una inteligencia superior a 130 o inferior de 70. En el caso de los que son superior a 130 los llamamos superdotados y ahí encontramos a personas con Einstein, por ejemplo.

Como dije antes, esta distribución se utiliza frecuentemente en ciencias de la salud y del comportamiento, así que el ejemplo de la inteligencia podemos extrapolarlo a casi cualquier variable de esas áreas. Por ejemplo, el peso, la estatura, la edad de inicio de gateo, la aparición de los dientes, etc.

Por eso es que cuando se dice que los bebés deberían comenzar a gatear alrededor de los 8 meses, se está haciendo referencia a lo que es más frecuente de acuerdo con la curva normal. Digamos que esos 8 meses sería el centro de la gráfica (la media), pero siempre debemos recordar que no hay un valor exacto porque la curva admite mas valores, entonces hay niños  que comienzan antes, otros que comienzan después, e incluso algunos que hasta se saltan ese paso y pasan directamente a caminar. No significa esto que unos estén peor que otros, significa que cada uno está en un lugar diferente de la curva normal.

Obviamente, dependiendo de qué variable estemos haciendo referencia, algunos pediatras y algunos psicólogos dirán que habrá que estimular más al niño o no, si considera que se encuentra muy por debajo de los valores considerados promedio.

OJO: es verdad que esta curva se basa en estadísticas, así que no es infalible. Podemos encontrar casos puntuales en los que algunos niños presenten algún problema real, pero no serán la mayoría (afortunadamente) y sólo los especialistas serán los que determinen cuándo ocurre esta situación y qué es lo que se debe hacer al respecto.

¡Así que madres y padres, no os preocupéis si veis que vuestro hijo va un poco más lento que otros (o más de prisa), siempre que se encuentre dentro de la distribución normal, será eso: normal!

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