Estadística para padres (2da parte)

La semana pasada estuve hablando sobre la distribución normal y cómo se interpreta cuando leemos, en algunos sitios, que nuestros hijos deberían estar haciendo determinada cosa a una edad determinada. Conociendo, entonces, cómo es que funciona esa distribución, hoy he querido hablar de los famosos percentiles infantiles, esas mediciones que hace el pediatra a nuestro bebé en cada revisión, y que nos habla de su peso, estatura y el perímetro craneal.

Lo primero que debemos saber es que un percentil es un valor sobre la escala de medidas debajo del cual cae un porcentaje dado de los datos de la distribución. Sirven para darle significado a los datos, para comparar la ejecución de varios grupos entre ellos o de sujetos en una misma tarea. Por ejemplo, si nos encontramos que un niño presenta un percentil 50 en estatura, quiere decir que se encuentra justo en la mitad de la curva normal, que dentro de su grupo etario, es más alto que el 50% de los demás niños y más bajo que el 50% restante. Pero, si un niño está en el percentil 75, eso lo que quiere decir es que es más alto que el 75% de todos los niños de su mismo sexo y edad, pero es más bajo que el 25% restante.

La explicación anterior no tendría sentido si no conociéramos la distribución de los demás niños, pero como la semana pasada dijimos que las variables en ciencias de la salud suelen distribuirse según la curva normal, sabemos que es más frecuente encontrar a un niño en el percentil 50 (con una estatura promedio), que en el percentil 95, donde habrá pocos niños que sean tan altos.

No obstante lo anterior, debemos recordar que el hecho de que un niño esté en un percentil u otro, solo nos habla de que cada uno de ellos es diferente; pero en ningún caso que eso deba implicar una preocupación por nuestra parte. A menos que el pediatra nos diga lo contrario ¿Acaso no hay gente más alta y más baja que otra en este mundo?

También debemos tener cuidado de pensar que si nuestro hijo está en un percentil más alto sea mejor a que esté en uno bajo. Es frecuente escuchar a las abuelas decir que si un bebé está gordito entonces será más sano que uno que esté flaquito. Una cosa no tiene nada que ver con la otra. Eso va a depender de cómo se esté alimentando ese bebé ¿Y si son unos padres que sólo le dan carbohidratos a ese niño? ¿Y si ese bebé tiene algún problema endocrino? Por eso es que quiero resaltar aquí que son siempre los especialistas los que nos guiarán en si el peso, la estatura o el perímetro craneal de nuestros hijos está bien o si, por el contrario, debemos preocuparnos. Un simple percentil nos ayuda a conocer en qué lugar está ese niño, pero no nos dice nada más.

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En el Documento de Salud Infantil que nos entregan al nacimiento de nuestros hijos suelen venir unas gráficas a partir de la página 13 (de la última edición del año 2014) que la verdad es que cuesta un poco entender. Así que yo siempre prefiero irme a esta web y ver ahí, en números, los percentiles en los que están mis hijos. Ahí podéis pedir que os den esos datos según las estadísticas que maneja la OMS, o seleccionar que los resultados sean a partir de la Fundación Faustino Orbegozo Eizaguirre, que son los utilizados por los pediatras en España.

Así que ya sabéis cómo interpretar los percentiles infantiles ¿O no?

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